jueves, 17 de abril de 2014

El castor (The Beaver), by Jodie Foster

Me pregunto qué pretendía contarnos Jodie Foster con esta película.

Me pregunto me pregunto, quería contarnos que...

1. De la depresión se sale por uno mismo con dos cojones.

2. De la depresión se sale haciéndote esquizofrénico.

3. De la depresión se sale dándote cabezazos contra la pared.

4. De la depresión se sale haciendo bricolaje.

5. De la depresión se sale creando un amiguito imaginario.

6. De de la depresión se sale comprando peluches en Toys R Us.

7. De de la depresión se sale amputándote un miembro.

8. De de la depresión simplemente no se sale.

Y a todo esto, qué pinta la glucémica historia del hijo con la graffitera.

Y a todo esto, qué pinta el asno de Mel Gibson hablando con un castor.

martes, 15 de abril de 2014

Ruby Sparks, by Jonathan Dayton y Valerie Faris

De los creadores de "Pequeña Miss Sunshine"... Tachán tachán... ahora llegaaaaaaaa "Ruby Sparks", la auténtica, la intransferible, la chica de tus sueños que un día, de la noche a la mañana, se convierte en una chica real!!!!

En una chica real??? Bueno, en una chica real... de cine. Ya sabéis, de ésas que en las pelis románticas salen en un montón de escenas superguays: la chica ríe, corre, nada, monta en bici, sonríe otra vez, guiña un ojo, baila, duerme, besa al chico, hace como que le apunta con un arma y dispara, realiza ejercicios de equilibrismo sobre el tronco de un árbol, vuelve a sonreír, dispara otra vez... y la cámara recoge todos esos momentos mágicos con una música flipante de fondo, y todo es maravilloso, y la chica tiene una carita angelical que enamora... En fin, la típica chica de película romántica pero en versión indie, o sea, no es exuberante ni superguapísima ni megaesbelta sino que es una chica mona normal con cara simpatiquilla. He ahí la diferencia fundamental entre lo indie y lo no-indie.

Bueno, el chico tampoco es un Adonis; no es Keanu Reeves ni Ryan Gosling ni Michael Fassbender. Es un tipo que se llama Paul Dano, al que algunos recordarán porque también era el predicador tarado de "Pozos de ambición". Curiosamente la chica, la que hace de Ruby Sparks, la que sale de la novela para hacerse real, se llama Zoe Kazan y por lo visto es nieta del gran Elia Kazan, y es además la pareja real de Paul Dano, y para que todo quede en casa, es además la guionista y productora de la película. Ahí queda eso.

También los directores, Jonathan Dayton y Valerie Faris, los de "Pequeña Miss Sunshine", son pareja. Ésta es, pues, una peli de parejas, hecha por parejas, y que intenta desentrañar cómo funcionan las parejas. Sobre todo las parejas indies. Porque las parejas normales las formamos personas que no salimos de la imaginación de nadie sino que nos paren nuestras madres a partir de un espermatozoide de nuestros padres que se junta con un óvulo. Nuestra vida de no-indies es bastante vulgar.

Que qué me parece esta peli? Pues me parece eso, superindie. Está hecha para un determinado tipo de público que flipó ya en su día con la "Pequeña Miss Sunshine", aquella niña gorda y gafapastas que quería ganar concursos de belleza y que consiguió enamorar a medio mundo indie con la idea de que cualquiera puede ganar un concurso de belleza con nada que se lo proponga. Pues bien, aquí estamos en las mismas pero con la mujer ideal: la idea es que cada uno pueda crear a la mujer de sus sueños usando su imaginación, un paquete de folios y una Olivetti.

Sí, habéis leído bien, he dicho una Olivetti. Porque otra cualidad de lo indie, y más aún de lo super-indie, es que si por ejemplo sale un escritor no puede escribir en un ordenador, como todo quisque, sino que mola que use alguna herramienta antigua, perdón, vintage, que lo convierta en un tipo super-cool de la muerrrte. Y claro, con una Olivetti todo es posible: que una chica gordita y con gafas gane un concurso de belleza, que te inventes a la mujer de tus sueños y ella se te aparezca en la cocina de tu casa preparándote unos huevos fritos... Ya ves, lo que no consiga una Olivetti!

domingo, 13 de abril de 2014

8 citas, by Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen

PRIMERA CITA.

La declaración. Quizás la historia más sosita. Va de lo que cuesta declararse, sobre todo si eres cojo y pelín tartaja. Lo mejor en estos casos es declararse por escrito o por señas, y hoy en día, por guasap o por el twitter. Como digo, la más flojita de las ocho historias, aunque la presencia de José Luis García Pérez es definitiva para salvarla de la quema. Y con esto damos una oportunidad a estos chicos y continuamos con la serie.

SEGUNDA CITA.

Enamorarse. Aquí un pollo que se cuelga de una tía después de un polvo desastroso en una noche de juerga. Uffff, vamos progresando pero no llegamos. El pollo es un poco plasta y no se entiende demasiado bien por qué la  tía no lo manda al carajo en cuanto se despierta y se encuentra su careto en la almohada. Progresamos, sí, pero regulín.

TERCERA CITA.

La cita propiamente. Podría formar parte de un gag humorístico sobre lo que pensamos los tíos y las tías cuando quedamos con alguien. Hay un programa en la tele que hace sketches de estos y ya queda un poco visto, pero con todo y con eso está gracioso porque el tipo es un auténtico friki y la caga permanentemente. Simplemente pasable. A ver qué pasa con el siguiente.

CUARTA CITA.

Familia. Aquí sube el nivel considerablemente, porque está claro que Romano y Sorogoyen, los dos flamantes directores, han optado a hierro por el esperpento, y además la cosa les funciona. Meten a un pretendiente pijo en una familia completamente desquiciada, en la que no falta ni siquiera el padrastro argentino. Una historia francamente divertida. Y tampoco es ajena la presencia de García Pérez, que está pa comérselo en su papel.  Muy buena. Chicos, vamos mejorando.

QUINTA CITA.

La rutina. Esta parte podría haber resultado un auténtico coñazo porque el guión flojea y es como muy predecible, pero ayyyyy... está la grandísima Adriana Ozores, que es un tsunami de mujer y que ella solita convierte esta nanohistoria en puro arte. La rutina en la pareja efectivamente puede ser mortal pero Ozores la convierte en un arma letal de necesidad. Adriana genial, sobre todo al final.

SEXTA CITA.

Los celos. Por el tema y tal, que está supertrillado, podría haber quedado una mamarrachada pero el planteamiento mola bastante. Se trata de una cena de amigos en la que una pareja se enfrenta al ex perfecto y maravilloso de ella. Una prueba bomba, vive Dios. Y digo que el plantamiento mola porque se basa en primeros planos; casi todo son caras y gestos demoledores: él, ella, el ex, los amigos... Un enfoque muy bueno, sí señor. Y la cosa queda... ahí, que no sabes muy bien.

SÉPTIMA CITA.

La superación. Entramos en la parte destroyer de la cinta. El tipo al que su novia ha abandonado y se va con sus amigos en plan "living la vida loca" a recuperar el tiempo perdido. Bueno, quién no ha vivido esto alguna vez, no? Drogas, alcohol, noches sin fin, tías, tíos, lo que tercie... A estas alturas la peli ha mejorado ostensiblemente y ha encontrado su tono. Y el tono es francamente humorístico. La noche de disco es real como la vida misma. Basta ir un día medianamente sobrio a un after para ver desbarres mil de éstos y disfrutar como una mona viendo a la gente hacer el canelo. Muyyyy bueno.

OCTAVA CITA.

El reencuentro. Tachán tachán, la cosa ha ido in crescendo y ha funcionado. Deja para el final lo mejor, los reencuentros. Ésos que todos hemos vivido alguna vez o, por lo menos, que hemos soñado con vivir. Reencuentros con el ex, con el chico del insti que te gustaba, con la chica del supermercado, con tu vecina de abajo con la que soñabas y manchabas las sábanas... En fin, esos reencuentros, que pueden producirse o no, pero que hay que ver lo que molan en las fantasías. Y por supuesto... José Luis García Pérez vuelve a brillar. Tengo que felicitar a Peris Romano y Rodrigo Sorogoyen porque, con sus más y sus menos, han hecho un trabajo notable y prometedor. Y porque además han sabido dejar lo mejor para el final. Felicidades, chicos, y a seguir en ello.

viernes, 11 de abril de 2014

Kinsey, by Bill Condon

Apasionante la vida de Kinsey y apasionante esta película sobre él y su obra.

Tiene que ser apasionante alguien que hace este tipo de preguntas a la gente:

1. Cuándo se masturbó por primera vez?

2. Con qué frecuencia se masturbaba en su adolescencia?

3. Qué clase de fantasías usaba para sus masturbaciones?

4. Ha fantaseado con mantener relaciones con personas de su mismo sexo?

5. Ha tenido alguna vez relaciones con personas de su mismo sexo?

6. Ha tenido alguna vez relaciones extramatrimoniales? Cuántas?

7. Ha participado alguna vez en encuentros sexuales múltiples?

8. Cuántos orgasmos ha llegado a tener en una sola sesión de sexo?

9. Cuántas veces ha fingido un orgasmo?

10. Le gusta que le estimulen el ano durante sus relaciones?

11. Ha practicado alguna vez el sexo con animales?

12. Le provoca placer el dolor?

Os imagináis estas preguntas en los años 40 en la América profunda?

Magistral Liam Neeson. Un gran actor para un gran personaje.

Y chapeau, Bill Condon (Cómo mola que se llame Condon el director)

Ah, Mister Kinsey, y mil gracias por enseñarnos a entender el sexo.




miércoles, 9 de abril de 2014

Primary colors, by Mike Nichols

Si te interesan las historias de cuernos presidenciales, ésta es la tuya.

Si te interesan los entresijos de las primarias yankis, ésta es la tuya.

Si te interesan las chuminadas domésticas de los políticos, ésta es la tuya.

Si te interesan las cutremoralinas de baratillo, ésta es la tuya.

Si te interesan las cuitas púbicas de personajes públicos, ésta es la tuya.

Si te interesan los pedetes de los poderosos, ésta es la tuya.

Si te interesan las pelusillas escondidas bajo el poder, ésta es la tuya.

Si te interesan los ocasos de estrellas como Kathy Bates, ésta es la tuya.

Si te interesan los Clinton en modo Travolta y Emma Thompson, ésta es la tuya.

Si te interesan las paranoias de Mike Nichols, definitivamente... ésta es la tuya.

martes, 8 de abril de 2014

Cruce de caminos, by Derek Cianfrance

Confieso que tengo un problema con Derek Cianfrance, el afamado creador de “Blue Valentine”. Reconozco que el tío empieza bien sus historias, le valoro también la buena voluntad y la honestidad brutal en lo que cuenta, pero siempre me da la sensación de que se queda a medio gas, como contándonos algo que ya conocíamos, una perogrullada, vamos. Y si en “Blue Valentine” ya tuve esa desagradable sensación aquí es directamente un bofetón en plena jeta.

Me explico. La película tiene tres partes clarísimas: la parte Ryan Gosling (la mejor con diferencia), la parte Bradley Cooper (mucho más flojita) y la parte hijos (que es donde Cianfrance pierde el norte por completo).

En la parte Ryan Gosling es el actor el que lleva la voz cantante. Es uno de esos casos en los que la presencia rotunda del intérprete está por encima de la historia. Gosling vuelve a hacer de malo malote pero con ánimo de redención. Como suele ocurrir, elige la manera más tonta para redimirse y obviamente la caga, pero sólo con verle a él actuar ya compensa la relativa estupidez del argumento. Definitivamente Gosling se posiciona como uno de los actores más carismáticos del panorama actual.

La parte Bradley Cooper empieza bien, con una entrada impactante, una escena violenta que marcará la vida del protagonista. Pero de ahí no pasa, todo lo demás es mero trámite. Ya cuando empieza la historia de la corrupción policial y el modo en el que Cooper resuelve sus cuitas entra en barrena. Todo parece que lo hayamos visto antes, y de hecho lo hemos visto en mogollón de pelis que nos cuentan la misma mierda, y además mucho mejor.

Y luego llega la parte hijos, en la que se supone que hay una especie de justicia natural que dará un fin ejemplar a la historia. Los hijos cierran el círculo del cruce de caminos de los padres pero lo hacen siguiendo unas pautas de casualidades imposibles y de obviedades que dan siete patadas en el estómago. Todo se ve venir, todo resulta evidente, casi desde el momento en el que los dos chavales se encuentran se podría firmar el final, un final un tanto forzado además, porque las reacciones de los chicos son totalmente esquizoides. Teniendo en cuenta que el cachorro de Gosling se entera de quién es su padre diez minutos antes, es una paranoia aceptar ese desenlace justiciero.

En fin, lo dicho, buena voluntad pero una historia que va de más a menos, cuesta abajo y sin frenos. Por no hablar de algo que ya he visto mencionado en otras críticas pero que tengo que apuntar yo también: qué es eso de envejecer a Eva Mendes con un par de brochazos blancos en el pelo y otro par de ojerones en la cara. Y eso que es la única que envejece en 20 años, porque lo que es Cooper parece una tierna florecilla de principio a fin. Muy cutre todo, la verdad.

jueves, 3 de abril de 2014

Los cronocrímenes, by Nacho Vigalondo

- Karra Elejalde? Hola, soy Nacho Vigalondo.

- Hombre, Nacho, qué tal, cuánto tiempo. Qué es de tu vida.

- Pues nada, te llamo para una peli de ciencia-ficción que estoy preparando.

- Ciencia-ficción en España? Hummmm, no sé.

- Sí, de viajes en el tiempo y paranoias de ésas.

- Y exactamente de qué iría la trama.

- Pues tú serías un tipo que va y viene por el tiempo.

- Guay, mola.

- Tu personaje sería como una santísima trinidad, tres en uno.

- Huyyyy, entonces serían tres personajes.

- En cierta forma, sí.

- Y cómo se distinguiría uno de otro?

- Pues uno normal, otro con la cara vendada y otro lleno moratones.

- Wawwwww, me encanta. Y tienes ya escrito el guión?

- No, no habrá guión, simplemente improvisaremos.

- Pero hombre, cómo vamos a improvisar en una historia tan compleja?

- Pues precisamente por eso, este tipo de historias nunca se entienden.

- Pero algún fundamento temporal tendrá que tener.

- Qué fundamento ni pollas, si nadie se va a enterar de nada.

- Pero la gente se come un montón la cabeza con lo del tiempo.

- Pues eso, que se coman la cabeza y se entretengan.

- Quieres decir que se comerán la cabeza por algo que no tiene sentido?

- Exacto, pero no podrán decirlo porque parecerán idiotas.

- Claro; y siempre habrá quien diga que el que no se entere es que es tonto.

- Y se inventarán teorías matemáticas y físicas supercomplejas para explicarlo.

- Joder, qué pedazo de idea, una peli de viajes en el tiempo sin guión.

- Ni falta que le hace; ya escribirán los espectadores su propio guión.

- Huuummmmm, esto me huele a críticas maravillosas y a premios mil.

- Sí que huele, vive Dios.

- Y cuándo dices que empezamos?