viernes, 28 de agosto de 2015

Magia a la luz de la luna, by Woody Allen

Estoy totalmente de acuerdo con los que piensan que hay un Allen mayor y un Allen menor. Yo a esta clasificación básica añadiria un Allen mierda, que sería el de "Vicky Cristina Barcelona". Con lo que no estoy de acuerdo es con meter "Magia a la luz de la luna" en los Allen menores.

Para mí un Allen menor sería, por ejemplo, "Conocerás al hombre de tus sueños", mera repetición mediocre de lo ya antes visto y requetevisto en el director. Pero esta película no es en absoluto nada de eso.

Claro que trata temas recurrentes (imposible no hacerlo entre sus tropecientas pelis y sus chiquicientas obsesiones) y puede que no llegue a la genialidad de "Blue Jasmine", su obra inmediatamente anterior, pero ya quisiera más de uno y más de dos de los directores estrella del momento ser capaz de rodar algo así.

El problema de este hombre es que de vez en cuando se pone el listón tan altísimo que a la gente le decepciona cualquier cosa que baje un milímetro de la excelencia.  Y eso es una putada.

No estoy para nada de acuerdo con los que piensan que se premian sus películas por parte de los críticos por ser quien es. Más bien creo que se las castiga, porque todo el mundo espera tanto que en absoluto son tan benévolos con él como lo serían si, por ejemplo, esas mismas películas fueran de otro director.

Si esto lo hubiera rodado una joven promesa lo estarían poniendo por las nubes, habría ganado 19 Oscars y pasaría al universo de los clásicos de la comedia romántica fijo. Pero no, es una peli de Woody Allen, y no puede formar parte de los clásicos porque él ya forma parte de los clásicos con otras muchas películas anteriores a ésta.

Y nadie puede tacharme de ceguera por mi obvia veneración hacia el chiquitín, porque cuando toca ponerlo a parir y despotricar no se me caen los anillos. Pero hoy no toca. Hoy toca volver a flipar, a admirar esos diálogos brillantes (inconmensurable el que mantiene el personaje de Colin Firth con su tía, la inteligencia, la finura y la elegancia con las que ella se ríe de él y le hace ver que se ha enamorado; puro Howard Hawks), a sonreír tontamente con un final lleno de encanto y con la inevitable música de siempre que acompaña a los créditos de sus películas.

Y una vez más esos personajes inolvidables. Qué preciosa Emma Stone, esa medium que sólo quiere aspirar a una vida mejor y que tiene la desgracia o la buena suerte, según se mire, de enamorarse por el camino. Y qué decir de Colin Firth, al que adoro, que da vida a ese personaje paradigmático del director, el del hombre racional cien por cien, que no cree en nada que se salga de lo puramente científico, pero que termina inevitablemente sucumbiendo a la magia del amor.

En fin, yo me vuelvo a rendir ante este hombre. Si es una obra mayor o menor es cuestión de gustos y de análisis más o menos sesudos, que, por cierto, discrepan bastante entre sí. Yo sé que es único y que su sello personal está en esta entrega como en la que más. Y que para mí ésta no tiene nada que envidiar a algunas de sus obras más emblemáticas y celebradas por la crítica. Una vez más me quito el sombrero y celebro la genialidad de este señor que me ha hecho pasar algunos de los mejores ratos de mi vida. Gracias, Woody.

jueves, 27 de agosto de 2015

Alta fidelidad (High Fidelity), by Stephen Frears

Estaba loca por ver esta película. Desde que leí la novela, que me encantó, me moría de ganas.

Aleluya! Hoy por fin la he pillado. Y tal como me temía, tanto tiempo esperando sólo podía llevarme al chasco más morrocotudo.

A pesar de que...

- John Cusack era sin duda el actor idóneo para interpretar al protagonista.

- Stephen Frears capta a la perfección el espíritu de la novela.

- Los personajes, la ambientación, el reparto... todo es impecable.

- Hay escenas-joya como los diálogos entre los hermanos John y Joan Cusack.

- La banda sonora, que es la base de la historia, es la puta hostia.

A pesar de todo esto...

- No hay química ninguna entre la pareja protagonista.

- Lo que en la novela era divertido aquí roza constantemente lo patético.

- El personaje principal, con tanto dirigirse a la cámara, termina dando repelús.

- Toda la película parece una simple excusa para grabar una banda sonora genial.

- El final, que funcionaba perfectamente en la novela, aquí no hay quien se lo crea.

Éste es el paradigma evidente de que se puede hacer un calco en cine de una gran novela, con altisima fidelidad al texto, y que sin embargo en soporte visual la historia haga ploffff. Y creo que el fallo principal está en que no es lo mismo una narración en primera persona en un relato que en un filme. Frears abusa una barbaridad del primer plano y la charla con la cámara, tanto que se convierte en un recurso cansino.

Que conste que he intentado valorar esta película independientemente de la novela, como si no la hubiera leído, pero es que me ha sido totalmente imposible, porque el efecto que tuvo en mí el texto escrito no lo ha tenido ni de lejos la peli.

Creo que en lo sucesivo me abstendré de ver más filmes basados en obras que haya leído, por mucho que me hayan gustado. Es más, cuanto más me hayan gustado menos haré por ver la película. Palabrita. No tengo cuerpo para tanto chasco.

martes, 25 de agosto de 2015

La víctima perfecta, by Antti Jokinen

Mira tú por dónde el director de esta película, Antti Jokinen, ha conseguido que yo termine empatizando totalmente con un asesino psicópata.

La verdad es que el tío da un montón de pena desde el principio. El pobre va con su abuelito al hospital y allí se enamora perdidamente de la doctora que les atiende, que no es otra que Hilary Swank en versión guapérrima. Es difícil no enamorarse de esa muchacha, que se pasa el día haciendo running por la ciudad, y al caer la noche llora desconsoladamente por una cornamenta que le puso su último novio, que la trae a maltraer.

Y es que al muchacho le pasa de todo. Primero hay que decir que Jeffrey Dean Morgan, el pirado protagonista, físicamente se parece a Javier Bardem como dos gotas de agua. Así que para empezar el espectador cree que está viendo a Bardem una vez más haciendo de psicópata y se lo imagina con la peluca de "No es país para viejos" y ya empieza a darle la risa. Mal empezamos. Pero es que luego, cuando la criatura se enamora de Swank y se pone a espiarla, resulta que descubre algo impactante e incluso sobrenatural:

Swank no es una persona; es un ente abstracto, un holograma tal vez. Porque, por extraño que parezca, pese a que la espía día y noche y tiene acceso directo a su baño, jamás, en todo el tiempo que la tía pasa en el piso, la ve cagar una sola vez. Pero qué digo cagar????? Ni mear tampoco. Bueno, es que a pesar de que vive completamente sola, la tipa ni siquiera se permite tirarse un mínimo cuesquecillo de nada. Ni al acostarse, en plan alivio. NADA!!!!!

Pero si es que no tiene ni la regla! No se ve un tampax ni una compresa sucia ni nada de nada. Tampoco se limpia los mocos jamás. No hace nada de lo que hacen las personas normales!!! Eso sí, consecuente es como ella sola, el baño sólo lo usa para bañarse. Pero además tutiplén, con sus velitas, su vinito... Vamos, como ya nos gustaría a más de una y más de dos tener tiempo y ocasión de pegarnos un bañito de vez en cuando.

Por tanto, es de extrañar que ese hombre se enamore de ella si jamás la ve hacer ninguna guarrerida propia del ser humano en el baño de su casa? Porque oye, si tú te pones a espiar a una tía y resulta que ni caga ni mea ni se tira peos ni se limpia los mocos ni menstrúa... di la verdad, confiésatelo a ti mismo... no te enamorarías también locamente de ella? No querrías que fuera tuya sí o sí como fuera? Pero dónde ibas a encontrar otra cosa igual?

Así que sí, pasé mucha pena por el pobre muchacho, que una vez que va a dar con un mirlo como ése, la tía va y pasa de él. Y aunque no hubiera sido algo psicópata ya de antes... no es para volverse loco?

Yo sinceramente lo digo: si me pongo a espiar a un tío en su casa y veo que en todo el tiempo ni se tira un cuesco ni eructa ni caga ni mea ni escupe ni ronca... me lo quedo pero ya. Y que nadie se interponga en mi camino, porque ése... ES MÍO.

Por cierto, la peli es un gran truño, un truño como una casa, un truñazo de campeonato... vamos, como el truño que la protagonista podría echar si después de meses sin evacuar alguien le pusiera una lavativa y le dijera: coño, caga!

jueves, 13 de agosto de 2015

Tres colores: Azul, by Krzysztof Kieslowski

"Azul" tiene dos cosas por las que merece la pena verse: la cara de Juliette Binoche y la música de Zbigniew Preisner. Punto y pelota.

Ya sé que habrá quien diga: "Claro, tú eres un cardo borriquero, un callo malayo, un grano en el culo de la cinefilia, y como tienes la sensibilidad en el idem, no eres capaz de apreciar los matices, la belleza y la intensidad metafórica del gran Kieslowski".

Pues mira, no te digo yo que no. Es verdad que me pierdo mucho con este hombre. Por ejemplo, no entiendo muy bien por qué en su trilogía sobre los colores de la bandera francesa ha elegido el azul para representar la liberté. En cambio sí he entendido perfectamente que lo elija como símbolo de la infinita tristeza de la protagonista (no en vano en inglés azul y tristeza vienen a ser la misma cosa). Tranquilos, que esa metaforilla la he pillado.

Y también soy capaz de apreciar la belleza de las imágenes, la exquisitez de la fotografía, ese fondo azul casi permanente que se mezcla con la intensidad dramática de la música de Preisner y encoge el corazón al más pintado. Qué es lo que no entiendo entonces? Pues no entiendo lo fundamental: la historia. Y eso en cine es letal.

Quiero decir que qué clase de mujer pierde a su marido y su única hija en un accidente y, en lugar de suicidarse o darse a la bebida o pillarse una depresión del carajo, se muda a otro barrio y decide dedicarse a "no hacer nada"? Ni una borracherilla para olvidar, ni una salida de tono, ni un grito de dolor... nada. Efectivamente el personaje no hace nada. Al menos nada de lo que sería de esperar en un caso así.

Yo esto lo veo más como un videoclip superchulo que como una peli. La protagonista tira a la basura una partitura sobre fondo azul. Luego se come un caramelo con envoltorio azul. Después se pasea por todo París con una lámpara de cristales azules, no sin antes haberse follado al ayudante de su difunto marido en una habitación azul. Y de vez en cuando, para desfogarse, va a nadar a una piscina... a que no adivináis de qué color?

Bonita es bonita que te cagas. La música, brutal, ole los huevos de Preisner. Binoche guapa y estilosa hasta decir basta. Pero... por qué no consigo creerme nada de las historias que cuenta este hombre? Por qué no siento que esa muchacha de verdad se esté muriendo de pena?

Igual es porque cuesta creer que una tía pretenda olvidar una gran tragedia personal simplemente cambiando de barrio y dedicándose al ocio absoluto, y que la tía siga paseándose por la vida igual de estilosa, monísima e ideal, con un corte de pelo supermoerno de la muerrrte y sin un solo trasquilón, unos modelazos impresionantes y sin faltarle un detalle a su maquillaje.

Alguien ha visto alguna vez a una persona real que ha perdido a un marido y a un hijo? Desde luego Kieslowski no.

martes, 11 de agosto de 2015

Recuérdame, by Allen Coulter

Imposible no hablar de esta película sin hablar de los finales de las películas.

Todos sabemos que hay películas estupendas que la cagan con el final. Un poco lo que en tauromaquia sería hacer una buena faena pero fallar con la espada y matar a machetazos al pobre torito. Ni oreja ni rabo ni na.

Luego están las pelis que transcurren más o menos normal, nada destacable ni para bien ni para mal, pero a las que un final desconcertante convierte en memorables. Igualmente para bien o para mal.

Y por último estaría la mierda esta. Una peli memorable, por lo mala, por lo tópica y por lo vomitiva, pero que tiene un final claramente impactante, eso sí, aún más vomitivo que toda la peli junta.

Señores, y hay quien dice (y no son pocos, vive Dios) que a esta peli la salva el final.

QUE LA SALVA EL FINAAAAAAAL?????

De verdad, esto no es una estrategia publicitaria ni nada que se le parezca, aunque tenga toda la pinta, pero... yo invito a todo el mundo, a España entera, a Cataluña, a Europa, a todos los continentes, a los esquimales, al universo en general... yo os invito a todos, humanos, infrahumanos, megahumanos y animales de todas las especies, a tragaros este truño sólo para que me digáis si de verdad, pero de verdad de las buenas, os parece que ese final salva al pedazo de bodrio este.

En fin, personalmente sólo salvaría un momento de la película. Y ya que la he puesto a parir tan alegremente, lo especificaré por si convence a alguien para verla. He aquí la frase:

"Gracias por hacer que me metan en la cárcel. Pero me habría encantado ir a la Universidad, graduarme, encontrar trabajo, casarme, tener hijos, poner los cuernos a mi mujer, divorciarme, ser denunciado por mi ex y padecer disfunción eréctil; en definitiva, lo que es una vida normal".

Sinceramente, esto es lo mejor de la película. Pero ni siquiera es mérito de Allen Coulter, sino de los guionistas, que probablemente tuvieron un extraño momento de lucidez en mitad de una borrachera.

Lo demás, difícilmente digerible incluso para estómagos muy entrenados. Y hasta aquí puedo contar.

viernes, 7 de agosto de 2015

Entre tinieblas, by Pedro Almodóvar

Sé que por esto que voy a decir más de uno y más de dos querrán fusilarme pero, la verdad, no creo que "Entre tinieblas" tenga nada que envidiar a "La escopeta nacional" como genial parodia de lo que es este país. Y a tenor de esta película tampoco creo que Almodóvar tenga nada que envidiar a Berlanga.

Sé perfectamente que esto puede hacer pupa y requetepupa pero es lo que pienso. Para mí "Entre tinieblas" es una de las obras maestras de Almodóvar y en general del cine español, a pesar de ser considerada por la crítica como una de sus obras menores. Ahí está él en cuerpo y alma y es muy difícil encontrar en nuestro cine, salvando a Berlanga y José Luis Cuerda, a alguien más inspirado para descojonarse de los defectos, vicios y lacras de nuestros paisanos.

Qué repaso que le pega a la hipocresía, a la envidia, a la soberbia, a la incultura, a la mojigatería, a la ranciedad, al cutrerismo de esta sociedad patria. Qué bueno ese convento, qué pedazo de personajes esa Sor Rata de Alcantarilla, esa Sor Víbora, esa Sor Perdida, esa Sor Estiércol... Y qué pedazo de actrices. Esa Julieta Serrano, que lo borda de madre superiora yonki y lesbiana. Y esa Chus Lampreave, que nunca ha estado más comestible, en ese papel de monja que escribe en secreto novelas de amor bajo pseudónimo. Pero y esa Carmen Maura con su tigre? Y esa Marisa Paredes con sus ácidos? A quién coño se le podía ocurrir algo así si no a Almodóvar?

En estas cosas es donde se nota que este tío es grande. Y mira que ha hecho mierdas, tanto antes como después. Pero es que sólo él es capaz de hacer estas cosas, de inventar estas historias, de crear estos personajes. Es que cuando a este tipo lo adoran en medio mundo es por algo, no es por casualidad, es porque hace cosas que a nadie más se le podrían ocurrir, y además las hace bien y la gente se despiporra con ellas. Joder, y aquí nos pasamos la vida poniéndolo a parir. La primera servidora.

Pero siempre me reconcilio con él cuando vuelvo a sus orígenes y me acuerdo de por qué este tío es quien es. Que ahora se ha vuelto un poco imbécil? Pues si, pero pongámonos en su lugar: el mundo entero te dora la píldora y te dice todo el rato que eres la hostia. Qué se puede esperar? Por mucho menos yo me vuelvo insoportable, vamos, con que me digan dos veces seguidas "Qué mona estás, nena".  Es que no hay quien me aguante.

Y todavía, de vez en cuando, aunque sólo sea muy de vez en cuando, con todo lo endiosado que está y toda la parafernalia asquerosamente aduladora que lleva encima... todavía algunas veces... sigue sorprendiendo y sigue siendo la hostia.

Gracias, Pedro. Aunque solo fuera por parir "Entre tinieblas" y a todas sus sores... Mil gracias.

jueves, 30 de julio de 2015

Encantada: la historia de Giselle, by Kevin Lima

- Oh, qué terrible momento, me he salido de mi cuento.

- Qué le pasa, señorita? La noto pelín contrita.

- Soy un dibujo animado y creo que me he extraviado.

- Se nota que a usted le sobra kilo y medio de zozobra.

- Espero a un príncipe azul que es guapo, majete y cool.

- No lo he visto en esta zona, tal vez esté en Barcelona.

- Pues tiene que darme un beso, en el cuento está para eso.

- Se lo puedo dar yo mismo, pues conozco el mecanismo.

- Pero usted no es de este cuento, aunque tenga ese talento.

- Mas beso perfectamente sin romper un solo diente.

- Me gusta usted, caballero, aunque no lleve sombrero.

- Quiere, pues, que yo la bese, o espera al príncipe ese?

- Béseme usted, ya que estamos, eso es tiempo que ganamos.

- La beso con mucho gusto, mas chocaré con su busto.

- Pues choque usted sin reparo, chocar no sale tan caro.

- Oiga, en su cuento de hadas se pueden hacer mamadas?

- Uy, no sé si es de rigor, preguntaré al escritor.

- No se preocupe, usted chupe, y si le entra algo escupe.

- Pero soy una princesa, y debo salir ilesa.

- Prometo que así será, chupe usted y lo verá.

- Este cuento queda raro con tantísimo descaro.

- No es tan raro, es vanguardista, es para gente muy lista.

- Pues si es así, caballero, chuparé con más esmero.

Dedico esta coña marinera que me ha inspirado la historia de Giselle a la maravillosa princesita Amy Adams y a la malvadísima bruja Susan Sarandon, que interpretan magistralmente a unos perfectos dibujos animados de cuento de hadas. Y por supuesto al director del invento, Kevin Lima, que me ha sorprendido muy positivamente con esta historia con tintes de parodia que derrocha fino humor y simpatía a raudales. Por fin, un producto Disney que consigue entusiasmarme. Más vale tarde que nunca.