viernes, 22 de mayo de 2015

Moll Flanders, el coraje de una mujer, by Pen Densham

Si no te apetece ver a Morgan Freeman de espantajo con un ridículo pelucón.

Si no padeces intensas erecciones ante el rostro angelical de Robin Wright.

Si no quieres que te pegue un subidón de azúcar que te lleve a la tumba.

Si no eres de los que se mean de gusto viendo dramones de época.

Si no tragas a los niños actores redichos, repelentes y vomitivos.

Si no eres ni el padre ni la madre ni la esposa de Pen Densham.

Si no quieres dormir como un lirón… no veas este truñón.

martes, 19 de mayo de 2015

Magical Girl, by Carlos Vermut

No se puede negar que “Magical girl” es una película inquietante, que atrapa, perturbadora, casi hipnótica. Reconozco que me pasé buena parte del metraje sin apartar la vista de la pantalla y aguantándome las ganas de ir al baño porque no quería perder detalle.

Sin embargo, al igual que no tengo reparo en admitir esto, he de decir que el regusto final es el de una obra incompleta. Es como si Carlos Vermut no tuviera el menor interés en resolver los enigmas que ha ido planteando, o lo que es peor, como si no hubiera sabido cómo resolverlos. El caso es que cosas fundamentales de la historia quedan al final sin explicar; es más, es que prácticamente se obvian, y sin embargo, la impresión es que eran fundamentales para entender qué es lo que ha estado pasando.

Por ejemplo, alguien se ha enterado de qué es lo que pasó entre Damián y Bárbara para que él tenga esa obsesión por ella y para que haga todo lo que hace? Porque mucho me temo que ésa es la clave de toda la película pero todavía no he visto en ninguna crítica a nadie que sepa explicar qué pasa ahí. Cómo se puede dejar la clave de un misterio así en el aire. Y cómo se puede premiar a un director que hace justamente eso.

No, Vermut, eso no está bonito. Tú no puedes tener a un montón de espectadores fascinados con la historia que les estás contando para dejarlos al final con esa sensación de tomadura de pelo que, por desgracia, es tan frecuente en el cine actual. Las películas no pueden quedar con cabos sueltos; todas las pistas que se han ido dando en el guión tienen que tener un sentido porque si no sencillamente sobran, y en tu película, Vermut, sobran muchos de esos cabos que al final dejas sin atar, a la buena de Dios.

Por eso, sin dejar de reconocer que tu historia es original y que aporta frescura al panorama cinematográfico patrio, y sin dejar de restar mérito a tus actores (maravillosa y fascinante Bárbara Lennie, conmovedor el viejo Sacristán), no tengo más remedio que decirte, querido Vermut, que tu “Magical girl” al final se queda en una simple, monda y lironda “Magical shit” como la copa un pino. Y que yo, más que darte la Concha de Oro, después de ver el final y quedarme con la boca bien abierta y la mandíbula patéticamente colgante, te habría soltado un contundente y enérgico “¡¡¡¡¡La concha tu madre!!!!!”.

miércoles, 13 de mayo de 2015

Juegos secretos (Little children), by Todd Field

Me habría podido gustar bastante esta película si Todd Field no hubiera intercalado constantemente esa innecesaria voz en off que narra lo que se está viendo perfectamente como si el espectador fuera imbécil o los actores unos mantas. Si un actor sabe hacer su trabajo y es capaz de expresar perfectamente las emociones del personaje no hace falta que ningún narrador vaya diciendo: “Pepito sintió que…”. El narrador en este caso es prescindible, además de cansino.

Me habría podido gustar bastante esta película si no tuviera esa tremenda carga de moralina con respecto a la infidelidad y si el personaje de Kate Winslet no hubiera hecho en un momento dado una encendida defensa de Madame Bovary calificándola como “una feminista de su tiempo”, simplemente porque se pilló un encoñe del copón. Puagggggg!

Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje de Jennifer Connelly hubiese tenido más presencia y más credibilidad. De hecho, en las historias de infidelidades personalmente los personajes que más me interesan son siempre los de los cornudos porque son los más inquietantes y difíciles de abordar. Los otros son siempre más o menos lo mismo, pero la cornamentada o el cornamentado son los que más matices pueden presentar, y aquí prácticamente pasa casi de puntillas.

Me habría podido gustar bastante esta película si el personaje del pederasta no hubiera estado tan plagado de tópicos. Sí me ha parecido interesante cómo refleja Field la desazón y el malestar que despierta la presencia de un pervertido en una comunidad, pero es tal la cantidad de situaciones casi de manual que se reflejan en la película que llega un momento en que suena a puro cuento. Y encima el narrador incordiando con su ruído de fondo.

Pero sobre todo, me habría podido gustar bastante esta película si Todd Field no hubiera resuelto tanto la historia del pederasta como la de los amantes de una forma tan chapucera, absurda y poco convincente. Más de dos horas de película esperando un desenlace, si no brillante, al menos algo creíble, y va el colega y se deja caer con esa mierda de final que no se lo cree ni el Tato. Menudo chasco!

martes, 12 de mayo de 2015

El húsar en el tejado, by Jean-Paul Rappeneau

Es verdad que en las películas de aventuras no se deben esperar grandes alardes de inteligencia ni demasiada coherencia argumental, y debe estar una preparada para que todas las casualidades del mundo puedan darse, siempre a beneficio del protagonista, para que las balas jamás le den a él aunque las suyas acierten todas en el blanco, y para que su caballo siempre corra más que el del enemigo. Pero eso es una cosa y otra muy distinta que cojas a los dos tontos más rematadamente tontos de la Tierra, los pongas a hacer una gilipollez detrás de otra y a meterse en todos los berenjenales habidos y por haber, y que todo les salga bien, mientras a su alrededor todo el mundo muere como chinches.

Olivier Martínez, que es un tío innegablemente guapísimo, interpreta aquí a un joven militar rebelde italiano con un toquecito de retraso mental importante, a juzgar por las gilipolleces que dice y hace a lo largo de todo el film. Pero mucho peor es la cosa cuando conoce casualmente al personaje interpretado por Juliette Binoche, que es si cabe aún más memo, con esa memez típicamente femenina que se confunde con arrogancia y orgullo de mujer pero que es mera y simple capullez.

Y así, ambos deciden hacer el camino juntos, aunque a Binoche de vez en cuando le da un volunto y le suelta al muchacho que ella puede seguir sola, y se indigna tremendamente cuando él se ofrece caballerosamente a seguir acompañándola. Entonces ella se pone muy tiesa y muy digna y le espeta tal que así: “Acaso me crees incapaz de conseguirlo yo sola? Crees que una mujer no puede defenderse de los peligros del mundo sin la ayuda de un hombre?”

Y tras este ataque de patético y absurdo feminismo decimonónico, se va muy orgullosa y con la cabeza bien alta. Naturalmente a los cinco minutos tiene que aparecer con su melena al viento Martínez a salvarla, unas veces de los cuervos que pretenden devorarla, otras veces de los desaprensivos que intentan timarla por el camino, y otras del mismo ejército francés, que para más inri, los persigue a los dos. La tía venga a chillar y el otro venga a correr en su ayuda. Total, que al pobre Olivier, además de tener que aguantar estoicamente los desplantes de la Binoche, encima le ha tocado el dudoso honor de tener que sacarla de apuros cada dos por tres.

En fin, estas historias son así y no dan para más. Tampoco el tipo de público afín a ellas es demasiado exigente. Y Jean-Paul Rappeneau se limita a hacer una peli entretenida de aventuras, que además en su día tuvo bastante éxito de público, que lo entiendo, pero también de crítica, que esto ya lo entiendo menos. Por no hablar de que me parece insoportablemente larga. 124 minutos para contar este rollo son claramente excesivos. Qué pereza!

sábado, 9 de mayo de 2015

La grandeza de vivir, by Anthony Byrne

De toda la vida de Dios me han dado un montón de repelús las historias de viejos cascarrabias que se van enterneciendo gracias a que llega alguien que les da cañita brava y los pone en su sitio haciéndoles ver lo tiranos e insoportables que son. Al respecto, véase mi crítica de "Paseando a Miss Daisy", donde pongo bien a caldo este tipo de historias y dejo bastante claro que el único final aceptable para ellas es cargarse a los viejos, y si es posible con terribles y acojonantes torturas previas.

Dicho esto tengo que reconocer que a mí esta peli me ha gustado bastante más que la de la aborrecible Miss Daisy. Y añado que me creo mucho más la transformación súbita de estas cacatúas que la de la susodicha y redicha Miss.

Bueno, no, no es verdad; lo cierto es que no me creo nada. Madre mía, confesar esto me va a costar fijo algún disgusto, pero tengo que reconocer que lo que me ha llegado al alma es el espíritu claramente navideño que destila este film, maxime cuando lo he visto en un momento aún más claramente antinavideño, como es el mes de mayo. Ésa ha sido mi perdición.

Os lo digo desde ya: nunca os pongáis a ver una película con reminiscencias navideñas fuera de temporada. Porque al no estar inmunizado contra el clásico empalagamiento de las fechas, te pilla por la espalda y a traición, y puede hasta tocar ese puntito tontorrón que todos tenemos (y si no, desmiéntemelo).

Si a eso le añades que las pelis de vejestorios tienen el aliciente de que puedes disfrutar de los últimos coletazos de auténticas bestias de la interpretación como Vanessa Redgrave (pedazo de tía, vieja y todo) o la grandísima Imelda Staunton, pues ya tiene explicación esta inesperada crítica llena de asquerosa benevolencia. Por ahí se va a librar Anthony Byrne, porque a mí en un día tonto como éste es muy difícil pillarme. Byrne, en la próxima iré mucho mejor armada contra tus vomitivas tácticas de seducción, que lo sepas.

viernes, 8 de mayo de 2015

Brokeback Mountain, by Ang Lee

Yo me hago una sencilla pregunta: si esta película no contara una historia de amor entre dos tíos sino que tratara de una historia de amor heterosexual sin más, tendría algún interés?

Vale, es una pregunta retórica. La respuesta es no. La inmensa mayoría de la gente la encontraría sosa, aburrida, repetitiva, pastelosa e insoportablemente larga. En todo caso podría comentarse positivamente la espectacular fotografía, pero nada más, punto y pelota. Todo lo demás es un dechado de topicazos que, cuando llevas más de una hora tragándote, te producen la más atroz somnolencia.

Así pues, la única razón que justifica el éxito de crítica y público de este film es que aborda un tema polémico con cierto morbo. Por lo demás, es una película insufriblemente larga. Sobra la mitad del tiempo que se tiran los dos pollos estos en las montañas, y la mitad de escenas de matrimonio de los dos para hacerse una composición de lugar y para entender que están casados con dos tías que no les ponen en absoluto porque lo que ellos quieren es follarse mutuamente y dejarse de pasteleos.

Primero se tiran meses en las montañas, que es donde surge la pasión. Venga ovejitas, venga paseos arriba y abajo, venga whiskito a la luz de la hoguera… Pero cómo no van a terminar tirándose lo primero que se les ponga por delante? Que ya sabemos cómo son los tíos, que la cosa de la abstinencia sexual la llevan como el culo, y se ponen que no hay quien los aguante. Pues menos mal que estaban los dos para consolarse porque lo normal en estos casos (según tengo entendido, ya que confieso que no conozco personalmente a nadie que se dedique al oficio del pastoreo) es tirarse directamente a alguna ovejita mona y cariñosa. Mejor para ella, que de chiripa se libró de los ardores juveniles de los muchachos estos. De hecho creo que debería estar estipulado por ley que para el pastoreo los tíos fueran de dos en dos, y en caso de que el presupuesto no dé para tanto, que se opte por una pastorcita, que todo lo más dormiría abrazada a una oveja en plan peluche, pero sin guarradas.

En fin, una pena, porque tanto Jake Gyllenhaal como Heath Ledger son actores que me gustan muchísimo, y en el caso del primero, incluso me pone un montón. Creo que Ang Lee desperdicia el enorme talento y el potencial dramático de ambos rodando esta interminable y soporífera historia de amores imposibles entre rudos vaqueros del Far West. Y naturalmente al final me quedé sopa.

sábado, 2 de mayo de 2015

Chef, by Jon Favreau

Lo prometo: hacía mucho tiempo que no veía una peli tan coñazo. Pero esto qué mierda es?

Resulta que el tipo este, Jon Favreau, es el director de Iron Man, cosa que yo desconocía por completo porque no soy aficionada a ese tipo de cine. Bueno, pues de repente al tío le da por hacer una peli "de autor" y perpetra "Chef", muy probablemente con nocturnidad y grave alevosía, y con la complicidad de un montón de amiguetes que, inexplicablemente, se prestan a salir en semejante bodrio casi seguro que gratis. Y así tenemos a Scarlett Johansson, a Sofía Vergara, a Dustin Hoffman, a mi adoradísimo Robert Downey Jr. (claro, el mismísimo Iron Man) en breves y perfectamente olvidables apariciones, que dice una: pero cómo coño ha convencido este tío a toda esta peña para hacer semejante porquería?

Pues muy sencillo: son sus amigos y al tío le ha dado por hacer algo "sui generis", y los otros han dicho: pos fale, por un colega lo que haga falta, vamos a echarle un cable al chaval. Y la cosa perfectamente pudo suceder así:

Favreau: Chicos, estoy harto de Ironmanes y chorradas para adolescentes granulentos. Voy a hacer una peli mía personalísima, de autor. Por supuesto, cuento con todos vosotros para darle renombre y lustre a mi obra, a la par que taquilla.

Johansson: Conmigo puedes contar, siempre y cuando me pongas una peluca morena y me reconozca la mínima gente posible. A estas alturas una no puede arriesgarse demasiado, que hay mucho que perder y poco que ganar.

Favreau: Tranquila, te sacaré irreconocible y además tu papel será tan insignificante que con que alguien pegue una cabezadilla ni te verá. Los demás tampoco tendréis que preocuparos porque el protagonista voy a ser yo mismo, estaré prácticamente todo el tiempo en pantalla y vuestra presencia será puramente testimonial.

Downey, Jr: El prota vas a ser tú? Pero desde cuándo tú eres actor? O sea, yo no es por meterme donde no me llaman pero... tú eres un señor gordito que dirige pelis, no eres actor. En fin, tú mismo. Sólo espero que por lo menos no hayas pensado meter escenas de tensión sexual no resuelta, porque con tus hechuras no va a colar. Mírame a mí, que me paso la vida en el gym poniéndome cachas para hacer los Ironmanes.

Favreau: Te equivocas, Bob Junior, no sólo habrá mucha tensión sexual sino que encima será entre Sofía Vergara y yo, cágate lorito. Hablamos de una peli de autor, un poco indie y con visos de road movie. La gente no esperará una tensión sexual normal sino algo alternativo, por ejemplo, el pedazo de pibón Vergara loca por mis lorzas. Tanto es así que incluso Sofi y yo tendremos un hijito.

Vergara: Ejem... estooooo... Pero no se nos verá haciendo el hijito, no? Y no es por nada, Jon, sabes que yo te quiero mucho y que me caes genial, pero... no tendremos que besarnos en la peli, verdad? Digo con lengua y eso.

Favreau: Venga, Sofi, no me vengas con melindres a estas alturas, que en "Modern Family" estás harta de morrearte con el vejestorio ese, que tiene que dar un repelús de la hostia. Desde cuándo le haces tú ascos a nada?

Hoffman: Ejem... perdón pero creo que es poco creíble que una señorita como Sofía pueda enamorarse locamente de un tipo como tú, Favreau. Deberías ser algo más realista. Te lo digo yo, que en "Tootsie" hice de mujer y sé lo complicado que es enamorarse de un señor poco agraciado.

Favreau: Pues no lo dirás porque tú fueras una señorita muy agraciada en "Tootsie", porque para cosas increíbles está lo de que tú consiguieras con esas pintas que llevabas que un tío más o menos normal se enamorara de ti. Vamos, por favooooor!

Vergara: Bueno, chicos, vamos a dejarnos de chominadas y tonterías. Nuestro amigo Jon nos ha pedido un favor, y aun a riesgo de destrozar para siempre nuestras carreras y nuestra reputación, creo que deberíamos ser buenas personas y ayudarle. Y si él quiere ser el prota y pegarse algún que otro morreíllo conmigo, pues... quién se lo podría reprochar? No es ése el deseo del 99% de los hombres heterosexuales de todo el mundo?

Favreau: Gracias, querida Sofi. Efectivamente comparto ese deseo con todos los hombres del mundo, pero quiero tranquilizarte. Que sepas que en ningún momento tendrás que besarme ni hacer como que engendras un hijo conmigo. El hijo ya saldrá crecidito en la película y tú y yo haremos de ex-pareja sin derecho a roce. Simplemente me hacía ilusión que alguien pudiera pensar que en un momento dado una tía como tú pudiera haberse acostado e incluso casado con un tío como yo. Es un canto de esperanza a los gorditos del mundo.

Downey Jr: Bueno, pues muy bien, pelillos a la mar, dejémonos de discusiones absurdas. Yo por mi parte sólo tengo un capricho: me gustaría salir en la peli con calzas verdes de ésas que usan los cirujanos para operar. Eres un tío listo, Fav, no te resultará muy difícil inventar alguna excusa para que yo salga con unas calzas verdes.

Favreau: Tranqui, Bob, no hay problema. Sofía se enamorará de mí, tendremos un hijo juntos, yo seré un chef de fama internacional que opta por la comida basura ambulante y tú podrás llevar esas calzas verdes que tanta ilusión te hacen. Ésta será una peli para cumplir sueños y si el tuyo es ése, por mi parte te prometo que se cumplirá. Para eso vas a trabajar gratis, qué coño.

Pues sí, amigos, me apuesto la cabeza a que tuvo que ser algo así. Y coló. Vaaaaaya que si coló!