lunes, 30 de mayo de 2016

Cyrano de Bergerac, by Jean-Paul Rappeneau

Cyrano es un pibón de personaje que un buen día le cayó del cielo a Depardieu y le hizo tocar la gloria de los grandes. Ese personaje tierno, histriónico, pendenciero, altivo, chulesco, irónico, de verbo ingenioso e incisivo, que sin embargo esconde en su interior a un ser tierno, sensible, apasionadamente enamorado pero terriblemente lastrado por un complejo físico.

El amante silencioso que se conforma con permanecer en la sombra y regalar su fluido verbo a la dama de sus pensamientos a través de otro. El que sabe que el premio a su locuacidad y a su ingenio no será para él sino para ese otro, el afortunado que se llevará el trofeo que él nunca podrá poseer. Un personaje conmovedor que inmediatamente despierta la simpatía y la compasión del espectador.

El único problema es que Rappeneau quiere ser tan fiel al texto original que el metraje se hace interminable. Para mi gusto sobraban un montón de escenas, por ejemplo las de guerra, totalmente redundantes y que distraen innecesariamente de la trama principal. Confieso que como además me resultan tremendamente pesadas me las salté prácticamente todas para ir directamente al ajo, a la historia de amor, que es lo que realmente me interesaba.

Y del mismo modo creo que la escena final, larga hasta la extenuación, deja mucho que desear. Y obligadamente paso al spoiler:

Desenlace excesivamente recargado, largo y poco creíble. Me da igual que en el texto original ése fuera el final. Cuando Roxane descubre que siempre estuvo equivocada y que la persona a la que realmente había amado a través de sus palabras es Cyrano… ése es el momento cumbre que el espectador ha estado esperando durante toda la película. Ese infumable monólogo posterior del Cyrano moribundo es un anticlímax absoluto. Casi diez minutos divagando sobre el bien y sobre el mal mientras Roxane y los dos amigos le siguen todo flipados por el jardín… es un desenlace tan ridículo y está tan cogido por los pelos que se carga la película.

Para mí la historia tenía que haber terminado de un modo natural en el mismo instante en el que Roxane descubre su error mientras Cyrano expira. Y por supuesto el último pensamiento de él debería por lógica ser para ella, como lo fueron todos los demás a lo largo de su vida. La verdad, que aprovechara los últimos minutos de su existencia para soltar agonizante ese rollo morollo sobre la luna y las estrellas y para disertar sobre la metafísica del alma clama a los cielos. Muuuuuuuy mal!! Qué clase de muerte es ésa??

lunes, 16 de mayo de 2016

Sin retorno, by Miguel Cohan

Los hermanos Miguel y Ana Cohan firman esta intrigante historia en la que abordan temas tan universales como el azar, la culpa, la justicia o la venganza. Estos chicos prometen, su guión está magníficamente cohesionado, no dan puntada sin hilo y dejan la historia perfectamente trazada. Me recuerdan un poco a los dramones de Woody Allen cuando se plantea los mismos temas: Match Point, Delitos y faltas...

Es inevitable para el espectador plantearse los dilemas éticos que ellos plantean a los personajes. Qué harías tú si te vieras en esta situación o en aquella? Un ejemplo: por un lado quiero pensar que yo nunca actuaría como los padres del chico, que en su afán por protegerlo hacen un daño irreparable a otra persona, pero por otra parte no dejas de entender su angustia y su comportamiento. Porque obviamente no es un dilema fácil, puede que en la teoría esté muy claro lo que es correcto pero en la práctica me gustaría saber cómo actuaría la mayoría de la gente.

Leonardo Sbaraglia borda al atormentado personaje del falso culpable injustamente condenado. Su actuación es un modelo de contención dramática. Esa rigidez gestual tras la salida de la cárcel marca el contraste entre el personaje de antes y el de después. Sin grandes aspavientos queda perfectamente claro que quien entró en la cárcel era una persona y quien sale es otra. Fantástico trabajo.

Como siempre la efectiva presencia de Luppi engrandece el producto, pero sobre todo está magistral en su última escena. Qué grande es este tío!
spoiler:
Me gusta cómo los Cohan han planteado el desenlace. Dejan cierto margen al espectador para terminar la historia a su antojo, aunque dando una serie de pistas que van señalando el camino. De todas formas lo único que queda claro es que todos los implicados están marcados para siempre, pase lo que pase con sus vidas.

Personalmente creo que la única solución, al denunciar los padres del chico el secuestro, es que la verdad salga a la luz. Pero lo dejan ahí un poco en el aire y creo que es un gran acierto.

domingo, 15 de mayo de 2016

Exposición de amor, by Sion Sono

Esta película me la recomendó alguien por una razón bastante enigmática: mi visión de la religión es muy parecida a la de esta película.

Y claro, la vi con muchísima curiosidad, para ver qué visión de la religión se extraía de la película.

Pero después de tragarme con toda la paciencia del mundo las cuatro horas, que se dice pronto, me pregunto:

Qué visión muestra de la religión? Cuál es el mensaje de Sion Sono, si es que hay algún mensaje?

1. Que las sectas son muy peligrosas?

2. Que es relativamente fácil caer en ellas si andas un poco perdido?

3. Que si tienes erecciones involuntarias la solución está en buscarte una buena secta?

4. Que si tu padre es cura para que te haga un poco de caso te vas a tener que inventar un montón de pecados?

No sé. Yo no veo ningún mensaje original aquí sobre la religión, salvo el ya archiconocido: que es algo muy peligroso y bastante tostonazo, y que complica un montón la vida de la gente.

Para mi gusto a esta historia le sobra la mitad de metraje. Y si me apuras un poquillo más; ni  para dos horas da la cosa.

Pero claro si repites una y otra vez las escenas: el tío haciendo el pino para sacar fotos, el padre dando sermones, la novia del padre chillando, las taradas de la secta en el coche planeando marranadas... pues lo puedes alargar hasta el infinito y más allá.

Y la vena trágica y la vena tarantina también me sobran por completo. En realidad lo único que me convence es la vena cómica, y la verdad es que se queda bastante corta.

LO MEJOR:

1. Las acrobacias del protagonista y sus amigos para sacar las fotos de braguitas.

2. Las confesiones del aspirante a pecador a su padre cura.

3. El concurso de pervertidos.

4. La erecciones involuntarias de Takahiro Nishijima.

LO PEOR:

1. La horripilante historia de amor. Puaggggg!

2. Las taradas de la secta Cero.

3. La cutreversión japo de "Átame"

4. Las cuatro interminables horas que dura el engendro.

Cucha, que la próxima vez que alguien me quiera explicar qué opina sobre la religión que me mande un tuit, que en 100 caracteres se pueden explicar estas cosas perfectamente.

Y en menos. Yo, por ejemplo, no necesito más que 20: ES UNA PUTA MIERDA. Lo ves? Y a que queda claro?

jueves, 12 de mayo de 2016

La habitación (Room), by Lenny Abrahamson

Para mí “La habitación” es una película redonda. Cuenta la historia de una relación entre una madre y un hijo que en la primera parte transcurre en un recinto cerrado en el que los dos están secuestrados, y la segunda, ya una vez liberados, intentando componer una vida normal después de tan terrorífica experiencia.

Hay quien dice que la segunda parte es mucho peor que la primera. No estoy de acuerdo; lo que ocurre es que son totalmente diferentes. Durante el secuestro todo se centra en la peculiar relación de la madre y el niño (por cierto, fantástica Brie Larson, muy merecido su Oscar, para variar) y es verdad que es especialmente emotiva, por todos esos detalles con los que ella intenta normalizar de algún modo la vida cotidiana de los dos: el ejercicio, los cuentos, cocinar, los juegos... Todo es muy intenso y muy impactante y por eso es normal que guste más.

Pero la segunda parte, aunque menos impactante, es muy ilustrativa. Si la primera se limitaba a narrar, aquí ya Lenny Abrahamson se moja y aborda desde un punto de vista analítico los conflictos que esa reclusión conlleva a posteriori.

Si en la primera parte todo era claro, quiénes eran los buenos y el malo, aquí ya todo se llena de claroscuros. Y el niño, que había vivido siempre recluido y creía que lo que salía por la tele era otro mundo distinto al suyo, se adapta bastante bien a ese mundo que no conocía. Sin embargo la madre, que sí había estado antes en él, lo vive mucho más angustiosamente.
spoiler:
La escena final es muy clarificadora: el niño quiere volver a la habitación donde se ha criado y ha pasado los mejores años de su vida, cuando tenía a su madre solo para él y nada más importaba. No conocía otra cosa, por tanto no podía echar nada de menos. Pero se despide de cada objeto sin problemas y continúa con su vida. La madre no puede soportarlo; esa habitación es el escenario de su pesadilla. Y le duele.

Para él la habitación significaba normalidad; para ella horror. Para él simplemente ha sido una fase de su infancia que pronto olvidará; ella ha quedado marcada para siempre y nunca volverá a ser la misma. Y ésa es la magia de la película, ni más ni menos nos cuenta lo que significa crecer y cambiar la piel de plástico de la infancia por esa de dura e inamovible piedra que la va recubriendo poco a poco.

domingo, 8 de mayo de 2016

Something must break, by Ester Martin Bergsmark

Conozco algunas tías que son enteramente tíos; incluso cuando las he conocido yo misma he creído que eran tíos. Y siempre me he planteado una cuestión: las novias de esas tías-tíos son lesbianas?

Tras mucho meditar sobre el asunto, la conclusión a la que he llegado es que no; creo que realmente están enamoradas de un tío. Un tío con vagina, pero tío a fin de cuentas. La verdad es que encuentro muy difícil que pudieran enamorarse de una tía con apariencia de tía.

Bergsmark plantea aquí el caso contrario. Un chico heterosexual que se enamora de otro chico que realmente es una chica, y que en todo momento el espectador percibe como chica, aunque se llame Sebastian y tenga un hermoso pene.

Enamorarse de Sebastian-Ellie es fácil; es tan tierna, tan cercana, que no puedes evitar quererla, compadecerla, identificarte con sus dudas, con sus miedos... Andreas se enamora de esa chica-chico sabiendo que es un chico pero viendo en todo momento en él a una chica.

El planteamiento de la película es muy interesante. Por un lado la identidad sexual de Sebastian-Ellie. Es en apariencia una mujer y así es como ella se siente, pero es una mujer con pene. La convierte eso en un hombre? Para mí no; todo el tiempo vi a una chica, en ningún momento percibí nada masculino en ella.

Lo de Andreas es más dudoso. Es gay Andreas porque se siente atraído por Ellie? Yo no lo tengo nada claro, aunque para él el tema del pen ses un gran problema.

Sería interesante hacer una encuesta. A todo el mundo que esté enamorado de alguien... qué pasaría si de repente descubrieras que esa persona de la que estás enamorado es de tu mismo sexo? Aparte de la sorpresa inicial, que es lógica, crees que dejarías de estar enamorado en ese momento? Pensarías que eres homosexual? Te alejarías de esa persona o te daría igual?

Bergsmark aborda todos estos complejos asuntos con una delicadeza y una lucidez encomiables. Plantea las cuestiones pero no decide. También es verdad que con una actriz como Saga Becker al espectador se lo pone muy fácil. Saga no es un tío, por mucho pene que le cuelgue y por mucho escroto que contenga sus testículos.

Saga es un pedazo de tía; más tía si cabe porque no es una transexual al estilo tradicional. No va hipermaquillada ni parece un putoncillo. Aunque Sebastian-Ellie se vista de chico sus gestos, sus andares, sus movimientos, toda su persona son puramente femeninos. Ellie solo puede atraer a un heterosexual o a una lesbiana, difícilmente a un homosexual.

Todo esto de los géneros, las identidades, las atracciones y las posibles combinaciones amorosas que se pueden dar es tan complicado que al final creo que Bergsmark deja al espectador que saque sus propias conclusiones. La mía es que Ellie siempre ha sido una mujer y que Andreas no tiene nada de gay pero sí de gilipollas. Y hasta aquí puedo contar.

miércoles, 4 de mayo de 2016

Fúsi (Corazón gigante), by Dagur Kári

Los caminos del amor son inescrutables. Y los de la amistad también. Y esto es más o menos lo que viene a contarnos Dagur Kári con la historia de Fúsi, un tipo de alma pura y sin dobleces, sencilla y sin mácula; no un hombre niño porque los niños pueden ser muy crueles y Fúsi es a menudo víctima de la crueldad ajena. Sin embargo le cuesta guardar rencor, y por el contrario tiene un espíritu de servicio que está por encima de todas las humillaciones y desprecios por los que los otros le hacen pasar.

Fúsi llega a conocer el amor pasados los 40 en la persona de una compañera de un curso de baile con serios problemas mentales. Una tarada de manual, vamos. Pero que encuentra en él al único ser capaz de sacrificarse por ella hasta límites difíciles de imaginar en otra persona. Y la amistad le llega de la mano de una vecinita solitaria que se siente fascinada por la personalidad del gigante del piso de arriba. Esa amistad le traerá a Fúsi muchos problemas porque la mente sucia y enferma de los demás ve mierda y porquería donde él solo ve una sencilla relación amistosa.  Y tampoco se puede culpar a la gente, estamos tan poco habituados a una inocencia tan limpia y transparente como la de Fúsi que es difícil de creer.

Lo más divertido son los juegos de estrategias bélicas de Fúsi con su mejor amigo. Y las confidencias que tienen lugar durante los juegos. Cuando Fúsi le cuenta a su amigo que ha pillado a su madre follando con el novio. Pobrecillo, qué impresión, jajajaja.  O el diálogo en el que el amigo le dice que las citas y el cortejo son realmente agotadores porque hay que estar todo el tiempo superándose  a uno mismo y temeroso de no dar la talla.

Al final un generoso acto de amor, un rayo de esperanza, un avión que despega y una sonrisa. La misma que le queda al espectador después de haber pasado un buen rato en la compañía de esa alma noble y tierna escondida entre los kilos de tejido adiposo que recubren el inmenso cuerpo del actor protagonista, Gunnar Jónsson.

martes, 3 de mayo de 2016

La novia, by Paula Ortiz

Una apuesta arriesgada la de Paula Ortiz que, mucho me temo, no tiene términos medios. O la gente va a flipar o se va a aburrir como una ostra. Adaptar a Lorca para el cine no es moco de pavo porque te van a acusar de muchas cosas: pretenciosidad, aberración, sacrilegio, esperpento...

Yo confieso que no he flipado con la adaptación y que me he aburrido bastante. Que la fotografía es preciosa no cabe la menor duda; que el texto es poético y brillante quién lo va a discutir; que las pasiones humanas están perfectamente reflejadas, también; que las canciones y en general la banda sonora están muy bien traídas, por supuesto; que las actuaciones son impecables y que sobre todo Inma Cuesta hace un papelón, también indiscutible... Ahora bien, que apetezca ir al cine para ver esto, eso ya es otro cantar.

Es difícil atraer al espectador con este tipo de cine. No digo que no deban hacerse películas con altas pretensiones artísticas, no digo que no deba de llevarse el teatro al cine y que los clásicos no deban adaptarse. Digo que si en un multi hay diez películas proyectándose, ésta lleva todas las papeletas de ser la menos visitada. Por decirlo finamente.

Yo aquí he visto más teatro que cine, y también he visto que la puesta en escena se ha comido buena parte de la trama, cosa que es muy normal en el ámbito teatral pero que en el cine es una cagada.

Por lo demás me han sobrado por completo el superpolvo campestre, la chupada de oreja, la teta al aire de Inma Cuesta  y el culo al aire del maromo durante la pelea. Por un momento incluso he llegado a temer que asomara por alguna parte el glande del muchacho. Y me he dicho: "No, tía, no va a pasar, Ortiz no va a permitir que eso pase". Pero el canguelo lo he tenido un rato.  Y tampoco he descartado del todo una felación con poemas de Lorca de fondo. Que habría quedado muy chulo, eh? Pero que es difícil de asimilar, la verdad.

Lo de la moto del novio... bueno, tiene un pase. Pero es bastante desconsiderado que el novio vaya en moto y el amante en un pedazo de caballo chulo que te cagas. Tampoco me ha parecido demasiado elegante lo de ponerle gafas al novio y barba y melenón al amante; qué tal si nos hubiésemos cargado algunos tópicos estéticos?

Ya que te has atrevido con lo de la moto, el chaval con gafas hubiera sido un perfecto amante, que algunos tíos cuando se quitan las lentes tienen un poderío que pa qué, y son supersexis. En cambio, el amante mucho melenón y mucha barba pero como que tiene una mirada un tanto ovejuna para mi gusto. Y digan lo que digan, al final cuando se está muriendo se pone bizco. Y eso desluce muchísimo una muerte.

Y luego detallitos sin importancia pero que uno a uno... oye, desmejoran el conjunto. Por ejemplo: llamadme maruja pero por qué el amante es el único que va a la boda sin chaqueta? Que van todos los tíos con su correspondiente traje de las bodas, pero él no, él con su camisa enseñando pelaje pecheril y mostrando torso. Así es muy fácil, hombre! Igual con un trajecito mono no hubiera destacado tanto su varonil presencia de muy machote con respecto a los otros señores invitados al evento, incluido el novio, que entre las gafitas y el traje llevaba todas las papeletas el pobre de ser cornamentado.

En fin, que si te pones a hacer adaptaciones rompedoras yo creo que se puede romper mucho más y se puede echar mucha menos mano de tópicos. Y que a mí cuando te traes el teatro al cine me gusta que parezca cine y no ahí un tema multimedia a medio camino entre el videoclip y la performance experimental.

Y me podéis llamar pedante, repelente, gafapastrosa, intelequia o lo que queráis... pero yo a ratos veía más aquí a Buñuel que a Lorca. Y hasta un poquillo de Dalí, que solo le ha faltado salir la daga de un ojo mientras un reloj derretido caía por el lomo del caballo. Y no quiero dar ideas.