lunes, 18 de agosto de 2014

El secreto de Anthony Thimmer, by Jérôme Salle

Trampa es cuando de principio a fin nada es lo que parece.

Trampa es cuando no te puedes creer nada de lo que ves.

Trampa es cuando Sophie Marceau te la mete doblada.

Trampa es cuando de un pobre pardillo te sacan a un puto amo.

Trampa es cuando la cámara miente y cuando el guión engaña.

Trampa es Jérôme Salle, simple y llanamente un puto tramposo.

Trampa, trampa, trampa, trampa, esto es todo pura trampa.

Trampa pura, pura trampa. Y no me gusta que me hagan trampas.

viernes, 15 de agosto de 2014

Eduardo Manostijeras, by Tim Burton

La verdad es que hay un montón de aspectos que me intrigan de "Eduardo Manostijeras". Ya me gustaría poder planteárselos directamente a Tim Burton o a Johnny Depp, pero como no los tengo a mano tendré que conformarme con preguntar por aquí.

Éste es el listado de dudas básicas que tengo, por si alguien tiene a bien contestarlas:

1. A Eduardo Manostijeras se le ve comer, lo que quiere decir que se alimenta de comida. Mi primera duda es si además de comer realiza digestiones normales, como las de las personas. Vamos, que si caga. Y si lo hace, cómo se limpia después?

2. Quién suministraba el alimento a Eduardo cuando vivía solo en el castillo? Hacía un pedido al Mercadona y se lo llevaban a domicilio? Porque nadie había visto nunca a este muchacho por el pueblo, lo que quiere decir que él a la compra personalmente no iba. Y quien dice alimento dice papel higiénico, por ejemplo.

3. Tiene pene Eduardo Manostijeras? Esto es importante porque si no lo tiene estamos hablando de una historia de amor destinada forzosamente al fracaso o, en el mejor de los casos, limitada a lo platónico, y esa muchacha iba a tener una vida muy aburrida. Bueno, y si tiene pene... cómo se echaría una paja?

4. Por qué cuando Eduardo rompe con sus tijeras el colchón de agua, éste no se vacía? Cuántos cortes hay que hacer en un colchón de agua para que haga plof y el agua se salga?

5. Sin duda el manejo de Eduardo con las tijeras es prodigioso y muy práctico tanto para podar, como para cortar el pelo como para partir lechuga y otras verduras, pero cómo se las apaña, por ejemplo, para una actividad tan común como hurgarse la nariz?

6. Por qué cuando Eduardo esculpe hielo sale nieve del hielo? Qué clase de fenómeno físico o químico convierte el hielo en nieve?

7. Por qué cuando Eduardo come guisantes intenta sujetarlos haciendo equilibrismos con las tijeras en lugar de pincharlos, como haría cualquiera que estuviera en posesión de un artilugio semejante?

8. Con la cantidad de cortes que tiene Eduardo por la cara no debería haberle llevado la representante de Avon a un centro de salud a ponerle la inyección del tétanos antes de empezar a untarle potingajos en la cara? Qué es antes, la salud o la estética? Y otra cosa, cómo es que no se ha saltado ningún ojo?

En fin, ahora mismo no se me ocurren más dudas pero estoy segura de que si me pongo a pensar con detenimiento saldrían un montón más.

Naturalmente estoy abierta a todo tipo de respuestas y/o suposiciones pero hay tantos cabos sueltos en esta historia que dudo mucho que alguien me pueda resolver estos enigmas. O al menos es un gran reto. Ahí lo dejo.

miércoles, 13 de agosto de 2014

Efectos secundarios, by Steven Soderbergh

Esto qué es lo que es? Es un thriller? Es una peli denuncia sobre los trapicheos de las farmacéuticas? Es una historia sobre simpáticos locuelos al estilo "Nido del cuco"? Es un drama social de aquí te espero? Es una rosa? Es un clavel?

Pues mira, es de todo un poco. Empieza tipo peli denuncia: "hay que ver las farmacéuticas cómo se pasan probando sus productos con inocentes enfermos ávidos de cura..." Vale, pero llega un momento en que la historia da un triple salto mortal hacia los simpáticos locuelos, y sólo se echa de menos a un Nicholson que meta algo de caña en el frenopático.

Pero si creías que ya estaba el tema encauzado... no. De repente damos un brusco volantazo y... oye, de verdad esta tía, la Rooney Mara, está tan loca como parece? Hosssstia, mira que si lleva toda la peli quedándose con el personal... Cagoentó, que me la han estado colando doblá.

Y entre medias nuestro amigo Soderbergh nos mete un par de escenas lésbicas nada menos que con Catherine Zeta-Jones de prota. Toma ya! De modo que además tenemos un toque erótico nada despreciable en una cinta tan completita.

Ah, pero ahí no acaba la cosa, qué va; además Jude Law nos introduce en el drama social, porque el pobre hombre pasa en cuestión de media hora de tenerlo todo (trabajo bien pagado, pedazo despacho, clientela solvente, señora e hijo) a verse en plan indigente sin nada de lo anterior. Y ahora ponte a luchar contra viento y marea para recuperarlo todo en tiempo récord, porque la peli dura dos horillas escasas, anuncios aparte. Hay que darse prisa y no dormirse en los laureles.

Y entre unas cosas y otras resulta que llevas toda la peli intentando mantener el tipo con tanto vaivén, con la mandíbula colgante y los ojos como platos, pero con la clara sensación de que alguien, muy probablemente el propio Soderbergh, te está tomando descaradamente el pelo.

martes, 12 de agosto de 2014

Yentl, by Barbra Streisand

Me gusta "Yentl" y me gusta Barbra Streisand (vaaaaale, soy una friki, qué passssssa). Y a veces me pregunto qué caprichosa voluntad hace que algunos bodrios infumables tipo "Matrix" sean considerados películas de culto, y en cambio verdaderos dechados de perfección técnica, visual, musical y argumental como "Yentl"  sean casi de vicio oculto.

Vaaaaaaaale, ya lo sé. No hace falta que me lo digáis. "Yentl" no tiene los cuatro requisitos básicos para ser una peli de culto:

1. No hay un mensaje críptico, todo está superclaro y megadiáfano.

2. No hay meneos esquizoides de cámara; la fotografía es limpia como la patena.

3. No hay dobleces en los personajes, son gente normal, no hacen cosas raras.

4. No hay giros inesperados en el guión ni vueltas de tuerca; hay la vida misma.

Me cuesta creer que la sensibilidad y el buen hacer que derrocha esta película tengan tan poca afición. Igual es un poco de fobia a la Streisand? Pues podría ser; si no, no se explica.  Es verdad que ralla un poco que una tía sepa hacer tantas cosas a la vez: producir, dirigir, interpretar, cantar... Joder, da como algo de yuyu, lo reconozco. Pero las cosas como son, es que lo hace todo bien. Por saber, la cabrona sabe hasta elegir el perfecto partenaire.

Porque... quién no perdería el oremus y se olvidaría del coñazo de lecciones del Talmud durmiendo cada noche al lado de ese pedazo de maromo llamado Mandy Patinkin (que, por cierto, vaya ridiculez de nombre para tanto macho)? Barbra, Barbra, pa mí que lo que hay por ahí es muuuuuucha envidia.

lunes, 11 de agosto de 2014

El ladrón (The robber), by Benjamin Heisenberg

Ésta es la apasionante historia de un corredor de maratones que se entretiene robando bancos mientras lleva a cabo sus duros entrenamientos. Salgo a correr por el monte, a mitad de camino me pongo una careta, cojo prestado el coche de algún señor que encuentre por ahí y entro en una sucursal, pido amablemente al cajero que suelte la pasta, la meto en mi mochila, y hala, otra vez a correr monte arriba y monte abajo. No está mal pensado, eh? Yo estoy ahí, dándole vueltas al tema; le veo muchas posibilidades.

Aparte de esta fascinante doble vida, es interesante la peculiar personalidad del sujeto. Lo que más flipa es que la expresión del tipo es casi tan uniforme durante toda la película como la propia máscara que usa para sus atracos. La misma cara cuando roba, cuando corre, cuando folla o cuando toma una cerveza con su agente de la condicional. Ni una simple mueca, ni una sonrisa, ni un gesto de dolor... nada de nada. Se trata probablemente de una personalidad trastornada, porque además en ningún momento se entienden las motivaciones del protagonista. No las de corredor, eso lo puede entender cualquiera que practique el running; lo que resulta más enigmático es por qué roba sistemáticamente, una y otra vez, casi de forma compulsiva, porque no parece tener necesidades económicas para hacerlo. Parece como un hobby o algo así, una afición "rarita", una especie de vicio.

En fin, el director alemán Benjamin Heisenberg nos cuenta esta historia, basada en hechos reales, sobre un personaje que por lo visto en Austria, su país, fue todo un mito. El colega ganaba todas las maratones a las que se presentaba, era un auténtico fenómeno de la naturaleza, un obseso de la superación... y además un caco casi infalible.

Heisenberg mezcla lo que es una peli de acción al uso con un interesante estudio psicológico del personaje, y lo cierto es que le sale algo bastante bueno. A ello contribuye el excelente trabajo del intérprete principal, Andreas Lust, que a pesar del ahorro manifiesto en expresividad facial, consigue transmitir perfectamente las tensiones internas del personaje. No es la cara del tío lo que aquí interesa sino que, como buen atleta, todo lo expresa a través de su cuerpo; con sus movimientos muestra el miedo, el dolor, el cansancio, la satisfacción de la victoria... todas sus emociones. En fin, sin duda una gran película, muy recomendable.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Contact, by Robert Zemeckis

A mí hay una cosa que no me cuadra en esta historia. En serio, si se descubriera que existe vida inteligente fuera de este planeta (suponiendo que existiera vida inteligente dentro, que ya es mucho suponer), el problema fundamental sería cómo afrontarlo desde el punto de vista teológico?

O sea, vamos, que unos extraterrestres se ponen en contacto con nosotros y deciden darnos la oportunidad de que alguien acuda en representación de los humanos a parlamentar con ellos, y... el comité de selección estaría formado por predicadores, especialistas en humanidades y personalidades varias del mundo de la cultura? Qué te digo yo, Amador Mohedano, Kiko Rivera, la bruja Lola, Mario Vaquerizo...

O sea, vamos, que en ese supuesto no mandaríamos a un astronauta ni a un científico de probada experiencia en el campo de la ingeniería espacial, no. Para qué? Lo suyo es preguntar a los candidatos a llevar a cabo la misión: "oiga, cree usted en Dios?" Y nada, si dicen que no (que ya hay que ser gilipollas, sabiendo que te lo preguntan para que digas que sí), pues no puedes ir tú a la misión, porque no representas ya a la mayoría de la humanidad. Juaaaaaaaaaas!!!!!!

Joder, pero qué frikada se ha montado Robert Zemeckis, hossstia. Vale, que Jodie Foster lo hace muy bien y con su presencia le da cierta categoría a la cosa, pero coñññño, es que estamos hablando de una conexión interestelar... y ahí decidiendo sobre el tema curas, obispos, monjas, expertos en mitología clásica, y por supuesto Ferrán Adriá. Un poquito de por favor, Zemeckis! Es que es como si para decidir el menú de la última cena hubieran convocado a la Terremoto de Alcorcón y a Manolo el del Bombo. Pero qué me estás contando, colega?

viernes, 1 de agosto de 2014

Sobrevivir a Picasso, by James Ivory

Comentaba Javier Marías recientemente en un artículo la proliferación en los últimos tiempos de biografías de personajes famosos, tanto literarias como en cine, en las que se pretendía destrozar la reputación del personaje en aras de una supuesta “verdad” contada por vete tú a saber quién.

En fin, yo no voy a poner en duda esta visión de Picasso como un tipo ególatra, machista, cabrón, al que le encantaba que las mujeres se pelearan por él y que decía cosas tan gilipollescas como “si me quieres de verdad matarías por mí”. Es muy probable que realmente fuera así, pero lo que más me llama la atención es que sus supuestas “víctimas” en esta película quedan bastante peor que él. Porque vamos a ver, qué se puede pensar de tías que dicen cosas como las siguientes:

“Destrozó mi vida, y supe que después de Picasso no había nada”.

“Le he dado todo, no he tenido en años un solo día libre, me trata como una mierda, pero… es la única manera de estar cerca del genio”.

“Te pasará como a todas, te absorberá y te convertirás en su esclava”.

“Me haga lo que me haga, seguiré a su lado, cuidando de él, hasta mi último suspiro”.

En concreto, la protagonista de esta película a los 20 años conoce a Picasso cuando éste es un abuelote sexagenario, y a pesar de comprobar directamente in situ cómo putea a sus otras mujeres y juguetea con ellas como si de pequeñas mascotas se tratara, se enamora locamente del señor y luego, cuando le toca la hora de ser ella la puteada se sorprende una barbaridad y se queda pasmada sin saber cómo le puede estar pasando algo así.

En fin, James Ivory se apunta a esta moda de destrozar famas de personajes históricos con esta historia de victimismos femeninos que sí que arrastra una carga machista importante, porque quien es capaz de considerar a las mujeres tan sumamente imbéciles como aparecen en este filme no puede ser sino un asqueroso machista.

Para ello cuenta con un Anthony Hopkins bastante bien caracterizado pero muy poco convincente en su papel de tirano opresor de ingenuas e indefensas damiselas. O al menos yo la impresión final que saco es que el pobre Picasso fue un desgraciado que estuvo toda su vida rodeado de incompetentes, parásitos y mujeres abducidas por su genial personalidad que muestran una sumisión rayana en la esclavitud. En definitiva, todo lo contrario de lo que el director pretende.

Y no es que yo sea una fan incondicional del pintor malagueño, ni mucho menos; es más, ni entiendo ni me gusta buena parte de su pintura… pero la verdad es que terminó dándome penita, rodeado de tías gilipollas y calientes como perras dispuestas a matarse entre ellas por las atenciones del vejestorio. Jodeeeer, tuvo que ser una cruz vivir entre tanta tarada. Y encima todo el día quejándose a coro, protestando y echándole al pobre abuelillo la culpa de todas sus desgracias. Menuda panda de urracas. Don Pablo tuvo que terminar de ellas hasta el gorro.