jueves, 24 de julio de 2014

The Majestic, by Frank Darabont

Ésta es la historia de un tipo que pierde la memoria y va a parar accidentalmente a un pueblito maravilloso, lleno de luz y color y gente maja, salvo un gañán con un brazo amputado, que es el único malasombra del lugar, pero que prácticamente ni se nota que está porque el chaval no da un ruido.

De forma inexplicable el desmemoriado caballero es tomado por el hijo de uno de los vecinos del pueblo. Y digo inexplicablemente porque el muchacho supuestamente dejó el pueblo diez años antes para irse a la guerra, pero aparte del padre, ninguno de los vecinos consigue reconocerlo, ni su propia novia, que ya es andar despistadillos.

Nuestro amigo el amnésico sufre porque no se acuerda de nada de su vida, en lugar de disfrutar de ese lugar paradisíaco en el que todo el mundo le adora y le organizan homenajes y fiestas fantásticos y hay hasta una rubia monísima de ojos azules que se muestra más que dispuesta a retozar con él. Bueno, y unas playitas supercuquis, porque encima el pueblito está en la costa, una costa no invadida aún por la especulación inmobiliaria, una costa virgen… en definitiva, la hostia.

La verdad es que se me escapan las razones por las que nadie querría volver a un oscuro pasado del que no tiene la menor idea y que puede estar lleno de sombras, cuando tiene la posibilidad de iniciar una nueva vida llena de paz y amor que tiene pintas de ser más que satisfactoria y fructífera. Pero en fin, la gente es así de rara y de desagradecida.

La peli podría haber estado pasable, incluso con el exceso de glucosa que arrastra, que no es moco de pavo, si no fuera porque ya al final el protagonista se deja caer con un discurso patético en el que hace gala de un exultante patrioterismo made in Yankiland que haría vomitar hasta a las cabras. Y de paso, ya puesto, nos lee casi toda la Constitución de los USA, que de tantos discursitos de éstos como llevo tragados me la conozco mucho mejor que la española. Lo que es la primera y la quinta enmiendas, vamos, como la palma de mi mano.

En fin, lo único que hay que agradecerle a Frank Darabont es que nos haya dado la posibilidad de ver a un Jim Carrey que por una vez deja su colección de muecas y tics en casita y consigue parecer una persona normal. Todo un detallazo, pero que no compensa las casi dos horas y media de insalubre atracón de pastel sólo apto para estómagos muy resistentes.

miércoles, 23 de julio de 2014

Gloria, by Sebastián Lelio

Gloria tiene casi 60 años. Es lo que podríamos llamar una “señora mayor”. Sin embargo le gusta maquearse, ponerse guapa e irse de fiesta. Le gusta bailar y tontear con los tíos que conoce. También le gusta follar cuando encarta. Y beber (a veces demasiado), y comer y divertirse. Por el día se apunta a cursillos de todo tipo (yoga, risoterapia…) y por la noche se transforma en princesa y sale a comerse el mundo.

Me gusta esta película porque cuenta la vida de una “señora mayor” que se sale totalmente de la norma de lo que debería ser, que no cumple con el protocolo de “señoras mayores”. Me gusta porque cuando folla se la ve follando, a pesar de no tener ya un cuerpo perfecto; y cuando se morrea con un señor se la ve morreándose, a pesar de que igual nos choca un poco ver a una sexagenaria morreándose con un tipo. No, Sebastián Lelio no nos ahorra esas escenas porque en contra de lo que muchos pensábamos, la gente mayor también tiene vida sexual y el que quiera que mire y el que no que se tape los ojos.

Y me gusta también porque Gloria es inteligente, es guapa, es entrañable, es cariñosa, es divertida, es un pedazo de tía. Me gustan esos primeros planos constantes de su cara y cómo expresa sus emociones Paulina García, la actriz que interpreta a Gloria. Me gusta cuando canta en el coche mientras conduce o cuando en la escena final sale a bailar como una loca la canción de Umberto Tozzi que lleva su nombre.

Dentro de unos cuantos años a mí me gustaría ser como Gloria; tan llena de vida y de ilusiones. Me gustaría no haber sucumbido a la desesperanza, a la decrepitud, al inevitable deterioro físico y al tedio de la edad madura. Me gustaría seguir bailando como Gloria y me gustaría seguir poniéndome guapa para gustarme a mí y para gustar a los demás. Por eso, gracias, Lelio, por mostrarnos que hay vida después de los sesenta, y que esa vida, con sus más y sus menos, puede molar.

martes, 22 de julio de 2014

El perfecto anfitrión, by Nick Tomnay

Me gusta cómo se desarrolla la historia entre ladrón y anfitrión.

Me gusta cómo la comedia negra se va imponiendo al suspense.

Me gusta cómo baila David Hyde Pierce con sus "invitados".

Me gusta cómo suena ese guiño final: prefieres tinto o blanco?




No me gusta que los flashbacks rompan continuamente el ritmo.

No me gusta que el ladrón se quede tan corto respecto al anfitrión.

No me gusta que Nick Tomnay juegue tanto con las casualidades.

No me gusta que ni siquiera se moleste en que sean algo creíbles.

viernes, 18 de julio de 2014

Las horas, by Stephen Daldry

A las 22'40 la mismísima Virginia Woolf, interpretada por una Nicole Kidman a la que no reconocerías jamás en la vida porque le sobra media nariz y le falta un kilo de botox, se mete en un lago con los bolsillos llenos de piedras. Al parecer no está muy contenta con su realidad vital, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'00 Julianne Moore, que interpreta a una señora de los años 50, se pone a preparar una tarta porque es el cumpleaños de su marido. Tiene un niño pequeño muy guapo y está embarazada. No parece mucho más contenta que Virginia. Al final la tarta le sale de un color azul bastante rarito, tampoco sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'10 Meryl Streep entra en acción. Va a visitar a su amigo del alma, interpretado por Ed Harris (genial, por cierto), que ha perdido un montón de kilos para el papel porque su personaje tiene Sida y está en las últimas. Meryl hace gala de su colección habitual de muecas y aspavientos manuales, corporales y gestuales, y le cuenta a Harris que le está preparando un pedazo de fiestuqui. Harris, que está bastante chungo, pasa de ella como de la mierda, pero aún así Meryl, en su tónica habitual, sigue hablando sin parar dale que te pego, tic va y tic viene, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'20 en la cocina de Moore entra Toni Collette, disfrazada de señora de los años 50, y se pone a charlar con su amiga. Se tiran un rato de cháchara y al final ocurre un pequeño e inesperado incidente con Collette, que se queda un poco pillada la mujer. Bueno, algo es algo, hasta el momento en lo que va de peli Moore no ha hecho otra cosa que hacer la tarta, tocarse la barriga y mirar al niño con ojos llorosos y expresión culpable, no sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 23'50 la hermana de Virginia Woolf va a visitarla con una patulea de críos. Hay un pajarito muerto en el jardín y lo entierran. Nicole, que sigue sin parecer Nicole, pone flores en la tumba del pajarito. Luego la hermana y los pequevándalos se van y Nicole se queda llorando y echando mocos por su nueva y poco favorecedora nariz. No sabemos por qué pero ya nos enteraremos.

A las 00'20 por fin muere alguien, no diré quién. Desde el principio se veía venir, la única duda era quién iba a ser el agraciado en el sorteo. Bueno, Woolf ya sabemos que se suicida en la primera escena, pero en una película en la que todos los actores lloran tantísimo y tienen todo el rato una expresión tan compungida, era evidente que algún cadáver más tenía que haber. Por qué éste y no otro, cuando algunos llevaban las mismas o más papeletas? Ah, pues no sabemos, pero bueno, ya nos enteraremos.

A las 00'30 termina la película con una enigmática sonrisa de Meryl Streep. Por lo pronto ya adelanto que ella no es la muerta, pero teniendo en cuenta que lleva dos horas lloriqueando, con los ojos enrojecidos y derrochando sus famosos tics tutiplén... a qué viene esa estúpida mueca sonriente? Pues no lo sabemos y a estas horas ya es imposible que nos enteremos.

A las 00'40 me siento a escribir esta crítica. Realmente no sé qué he estado viendo ni lo que Stephen Daldry pretendía. Son tres mujeres, dos de ellas muy desgraciadas, y sigo sin saber por qué, y la tercera que hace aspavientos contínuamente y no para de parlotear como un loro. Con ello compensa en gran manera los densos silencios y la pasividad corporal de las otras dos... pero no termino de pillar el mensaje. Qué es lo que ha pasado aquí? Aparte de hacer tartas, comprar flores, preparar fiestas fashion y enterrar pajaritos... me he perdido algo? O tal vez se trataba simplemente de dejar que pasaran LAS HORAS?

miércoles, 16 de julio de 2014

Un mundo casi perfecto, by Esteban y José Miguel Ibarretxe

Esta peli de los Ibarretxe no es nada del otro mundo, pero entretiene.

Y no es por llevar la contraria, pero tiene sus puntitos. Por ejemplo:

1. La escena del atraco con las caretas de Aznar y Zapatero.

2. Las fantásticas ensoñaciones del protagonista.

3. El cruce de impresiones con el novelista Snoopy.

4. El numerito del guardia civil: todo por la patria.

5. El interrogatorio de Álex Angulo en la comisaría, genial.

6. El final surrealista: la invasión de las arañas mutantes.

Lo mejor: Antonio Dechent y Álex Angulo, qué grandes los dos.

Lo peor: era realmente necesario el desnudo del protagonista? Ayssss!

martes, 15 de julio de 2014

Somos gente honrada, by Alejandro Marzoa

Vale, estás pescando en la playa y de repente sale un paquete nadando y resulta ser diez kilos de coca que se han "despistado" y curiosamente nadie la anda buscando. Bueeeeeno, vale.

Vale, en lugar de entrar en modo pánico y salir corriendo, decides convertirte en narco, aun sin conocer a nadie del ambiente, y hacerte rico vendiendo la mercancía. Y todo esto con la carita pringaete de Paco Tous, cágate. Bueeeeeno, vale.

Vale, entras en una disco a ver si hay suerte y colocas algo de la merca y justamente, como no había gente en el antro, vas y se la colocas a... uysss, ya iba a hablar más de la cuenta. Bueeeeeno, vale.

Vale, lo ves claro, te vas a dedicar al trapicheo. Tienes un yerno policía, qué casualidad, y cuando le planteas el temita el niño, después de haberse sacado unas oposiciones al cuerpo que más quisiera más de uno y más de dos, decide que se juega todo por... 500.000 euros a repartir entre tres? Bueeeeno, vale.

Vale, nos lo creemos, sufrimos con los protas y deseemos íntimamente que su mierda de negocio les salga bien, pero no, porque... nos tenemos que tragar la moralina del señor Alejandro Marzoa, director de la cosa. Y este negocio de ninguna manera puede salir bien porque... esta gente es muuuy honrá. Bueeeeeno, vale.

Vale, aceptamos pulpo como animal de compañía. La honradez a partir de ahora consiste en que si tienes 10 kilos de coca e intentas venderla y la cosa te sale mal, es que eres un tipo honrado. Pero... y si jugamos a que te salga bien, la coloques y te saques unos miles de eurillos pa tus gastos de diario? Ah, que no puede ser porque tú  ERES HONRADO. Qué putada! Bueeeeeeeno, vale.

lunes, 14 de julio de 2014

Hijo de Caín, by Jesús Monllaó

Vamos a ver, hay una cosa muy clara en el cine y en la vida: si parece un psicópata, mira como un psicópata, actúa como un psicópata y mata animales como un psicópata... ES UN PUTO PSICÓPATA!

Y partiendo de esta premisa indiscutible Jesús Monllaó monta una historia en la que juega a la ambigüedad con los conceptos del bien y el mal, con el sano intento de engañar al espectador... al que se deje engañar, claro.

Le ayuda bastante para conseguir quedarse con la peña un José Coronado que tiene esa capacidad acojonante para parecer bueno o malo según le peinen de una u otra forma (o directamente le despeinen) o según ponga ojitos u ojos de loco.

El nene debutante tampoco lo hace mal y también se presta al juego, solo que en su caso es mucho más fácil. Él se limita a poner cara de póker, o en este caso de ajedrecista aficionado al póker, y es el director el que en el montaje hace que el niño parezca bueno, malo o mediopensionista.

Si te fijas bien al nene no le cambia la cara en toda la película, sino que son la música, el contexto y las circunstancias lo que determinan que lo creas un mal bicho o que lo creas una hermanita de la caridad. En esto de todas formas el director abusa un poco de la credulidad del espectador, las cosas como son.

Y termino como empecé: hay una cosa muy clara en el cine y en la vida: si parece un psicópata, mira como un psicópata, actúa como un psicópata y mata animales como un psicópata... ES UN PUTO PSICÓPATA!