miércoles, 28 de enero de 2015

10.000 km., by Carlos Marqués-Marcet

10.000 km es una historia de desamor en la distancia. Un desamor que transcurre entre dos momentos cinematográficos de alta intensidad: el famoso plano secuencia de 20 minutos del principio y la demoledora escena final. Entre uno y otro pasan mucho más que 10.000 kms, pasa casi una vida y, sobre todo, mucho dolor.

No nos engañemos; toda relación de pareja termina tarde o temprano con esa sensación de extrañeza, de mirar al otro y no reconocerlo en la persona de la que te enamoraste… pero en una relación normal eso ocurre muy lentamente, casi de forma imperceptible, y el tiempo se va encargando de amortiguar el golpe. En cambio, en esta historia esos 10.000 kms que de repente se interponen entre los dos protagonistas se encargan de precipitar ese proceso, de acelerarlo y de convertirlo en doblemente doloroso.

Me parece magistral el modo en que Carlos Marqués-Marcet narra esa evolución. Tenemos solo dos personajes y dos escenarios: el piso de él en Barcelona y el cuartito de ella en Los Ángeles. En medio mucho Skype, bastante Google map y algo de Whatsapp. Con solo un fundido en negro el director va dando paso a las distintas escenas. Y cada una de esas escenas supone un pasito más en la destrucción de lo que en principio parecía un amor fuerte, capaz de resistir todas las pruebas.

Maravillosos Natalia Tena y David Verdaguer en unos papeles muy difíciles, basados en primeros planos altamente comprometidos. Todo el peso de la historia recae en ellos y en su expresividad facial. Hay que desnudarse íntimamente mucho para ser capaz de transmitir tantos sentimientos contrapuestos con tan pocos recursos. Desde aquí mi enhorabuena a los dos.

En todo el proceso yo destacaría unos cuantos momentos clave:

1. Sergi intentando escribir un email a Alex: escribir, borrar, escribir, borrar…

2. Dos bailando con un portátil.

3. El silencio del whatsapp.

4. Coitus interruptus en la distancia.

5. El día de las oposiciones de Sergi.

6. El sonido de una ducha al fondo.

7. Y por supuesto, la más fuerte, la más reveladora, la definitiva escena final. Los ojos de David Verdaguer, la cara de Natalia Tena, ese sofá…

Y hasta aquí puedo contar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario