viernes, 9 de enero de 2015

La guerra de los Rose, by Danny DeVito

Qué grandes los Rose! Qué manera de querer, qué manera de odiar, qué manera de matar, qué manera de morir!

Noooooo, no es el himno del Atleti. Es que hay que quitarse el sombrero ante esta comedia negra negrísima hecha además por un cómico. Qué grande el pequeño DeVito!

Incomprensiblemente minusvalorada, “La guerra de los Rose” es sin duda la más bella historia de desamor jamás contada.

Leo por ahí críticas que la acusan de tono desmedido, de exagerada, de inverosímil, de esperpéntica, de violencia gratuita… Señoreeeees, esto es una parodia, una magnífica parodia sobre el amor, el matrimonio, la vida... Y desde cuándo una parodia tiene que ser mesurada o verosímil o políticamente correcta?

El tono de la película es de dibujos animados. Las situaciones recuerdan al eterno contencioso entre El Correcaminos y el Coyote pero en versión conyugal. Turner y Douglas se convierten en enemigos irreconciliables y se hacen la vida imposible en el reducido espacio de una casa a la que ninguno de los dos está dispuesto a renunciar.

Momentos impagables:

1. Douglas meando sobre el pescado de Turner.

2. Turner con su todoterreno aplastando a Douglas con su cochecito.

3. El momentazo del vino y el paté, qué primeros planos, qué caritas.

4. Las persecuciones entre el perro y el gato.

5. La escena final de la lámpara. Auténticamente magistral.

Simplemente genial de principio a fin.

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